Volvió el calor. Y con él mi mal humor. De pronto recordé lo mucho que odio el desastre de L. y me di cuenta de cuánto necesito de mi espacio personal, de un lugar, un mueble para poner todas mis cosas que ahora mismo se encuentran empaquetadas en el closet. Las de uso diario también. L no deja de comprarse cosas y siempre son las mismas, lo nuevo y peligroso es una televisión. ¿Qué tiene de malo ésta? En mi cuarto, cuando vivía en casa de mis papás no tenía televisión por decisión propia desde que me mudé a una habitación individual, y ahora que vivo con alguien: boom! Viene incluido con aquello que evité por cuatro años y ahora quiere ser de más pulgadas, HD y todas esas porquerías.
Es el calor. El calor me pone de malas, me saca salpullido en la nariz, me da dolor de espalda y cabeza, me saca caspa, granos y un feo color amarillo tostado, mi tez morena se vuelve un esbozo de mí mal pintado. Vivo en uno de los estados con peor clima. Treinta y nueve grados centígrados, ochenta por ciento de humedad, sol abrasador cancerígeno y piel llena de lunares (signo de piel sensible, papel craft).
Este horror nos va a durar un año entero, para dar tregua con un frío también húmedo de cuatro semanas. ¿En serio quiero vivir en esta horrorosa ciudad? Estoy pensando cuán necesarios son los arreglos de esta casa que presumo mía, y qué tan bueno será que me esté encariñando.
Somos nombres refugiados en rostros
jueves, 10 de marzo de 2016
domingo, 6 de marzo de 2016
Fracasou
Debido a mis recientes presentaciones como "poeta" invitada, L. me ha puesto contra la pared y me ha recomendado que escriba. Bueno, más bien que publique un libro, pero como sabrán ustedes es menester haberlo escrito antes y ahí está el asunto. Mis obras completas son diez cuartillas de Word, de las cuales sólo no me avergüenzan cuatro.
Los domingos, desde hoy, me dedicaré a escribir por la mañana, unas tres horas. He querido leer un par de horas antes para ver si se me pega algo de Vallejo o de Bonifaz Nuño pero hasta ahora las palabras, las ideas y composiciones siguen siendo mías, infelizmente. Intenté escribir algo de poesía pero no ha salido nada. Entonces sí, escribo esto para ganar tiempo. Porque es más fácil describir que escribir.
Creo que seguiré los consejos de R.P.B. y leeré más bien cosas como Pizarnik y Raúl Renán, no le digan a L. que en lugar de escribir estas dos horas, estaré leyendo.
Los domingos, desde hoy, me dedicaré a escribir por la mañana, unas tres horas. He querido leer un par de horas antes para ver si se me pega algo de Vallejo o de Bonifaz Nuño pero hasta ahora las palabras, las ideas y composiciones siguen siendo mías, infelizmente. Intenté escribir algo de poesía pero no ha salido nada. Entonces sí, escribo esto para ganar tiempo. Porque es más fácil describir que escribir.
Creo que seguiré los consejos de R.P.B. y leeré más bien cosas como Pizarnik y Raúl Renán, no le digan a L. que en lugar de escribir estas dos horas, estaré leyendo.
domingo, 3 de enero de 2016
Primero del año
El año nuevo va bien, hoy L. salió con su mamá al cine para ver Star Wars VII por segunda vez. Nosotros fuimos al estreno. Mi primo mayor pagó una sala sólo para nosotros, su familia; aunque somos muchos no la llenamos, así que invitó a amigos y empleados (iba a decir compañeros de trabajo, pero no). Hasta ese momento yo no sabía que era tan rico, quizá sólo es extravagante. Como sea, agradecimos el gesto, L. más que yo porque me dormí a la mitad de la película y las escenas que vi realmente me causaron decepción. Todavía no entiendo cómo los fans de Star Wars (original) no se ofenden con esta versión hollywoodense que hace ver a la saga como otra película más de ciencia ficción. ¿Nadie más notó el horroroso y vulgar parecido de la protagonista con Katnis de Juegos del hambre? No he visto a ningún "true fan" apoyando al creador-genio George Lucas. ¿Que no amaban sus ideas? Las siguientes películas ni siquiera van a tener la humilde opinión de él. Todo esto me parece vomitivo. En fin, ellos se fueron al cine.
Por la mañana me sentía bien y con ganas de oír Franny Glass. Hasta hace unos minutos lo seguía escuchando, papá vino para ayudarme a practicar la estacionada, después de mil intentos lo hice bien pero hice trampa: sólo usé dos conos, en la prueba te ponen cuatro. Papá casi se muere cuando se lo dije al final, estábamos todos sudados, yo por la presión y el calor del auto, y él por estar parado en el sol tratando de que yo no chocara el auto contra el poste del puro coraje. Al final se fue contento.
Quise comenzar a pintar pero no pude abrir el galón de pintura, así que sólo limpié la recámara en lo que L. regresa a casa. Hoy tal vez vayamos a casa de Trichi, con E. y M. Supongo que también irá A. y su novio. Ojalá regresemos temprano, estoy cansada de tantas reuniones decembrinas, sólo esta semana hemos asistido a cinco. Mi cuerpo me está pidiendo tregua, no sabe que no es conmigo con quien tiene que pelear, somos aliados aunque no parezca.
Por la mañana me sentía bien y con ganas de oír Franny Glass. Hasta hace unos minutos lo seguía escuchando, papá vino para ayudarme a practicar la estacionada, después de mil intentos lo hice bien pero hice trampa: sólo usé dos conos, en la prueba te ponen cuatro. Papá casi se muere cuando se lo dije al final, estábamos todos sudados, yo por la presión y el calor del auto, y él por estar parado en el sol tratando de que yo no chocara el auto contra el poste del puro coraje. Al final se fue contento.
Quise comenzar a pintar pero no pude abrir el galón de pintura, así que sólo limpié la recámara en lo que L. regresa a casa. Hoy tal vez vayamos a casa de Trichi, con E. y M. Supongo que también irá A. y su novio. Ojalá regresemos temprano, estoy cansada de tantas reuniones decembrinas, sólo esta semana hemos asistido a cinco. Mi cuerpo me está pidiendo tregua, no sabe que no es conmigo con quien tiene que pelear, somos aliados aunque no parezca.
lunes, 2 de noviembre de 2015
La muerte cumplañera y yo, mañanera
Día de asueto. Día de los muertos. Celebrar esta tradición en México es una tragicomedia irónica, pero así es. El doodle de Google nos felicita con banderitas de colores, mexicanas y alegres ¿o apoco es pleonasmo?
Nos levantamos temprano para ser día libre. L.A. trabaja hasta las cuatro y debía entrar a las nueve, así que me levanté de la cama, fui al baño y después a la tienda por huevo, tomate y leche. No hemos ido al súper y apenas tuvimos para el estricto café mañanero. Desayunamos y como siempre, por la plática, L.A. no terminó el desayuno a tiempo.
Al irse comencé a cambiar algunos muebles del cuarto. Puedo decir con victoria que el horroroso mueble lleno de libretas y hojas ya no está. Ahora ocupa un bonito lugar en la alacena y el amarillo brillante destaca con justicia en otro lado de la sala. Colgué la ropa que recibimos de la lavandería con sólo dos días de retraso, oí las noticias de la radio y hace apenas unos minutos terminé de leer los editoriales de El País, Replicante y Regeneración.
En un par de horas mis jefes me llamaran por Skype desde Mallorca, España para hacer una junta semanal -a partir de hoy- pues ya tienen Internet en su casa. No hay nada para comer y el sol del medio día no alienta a salir al suepermercado, debo escribir un artículo sobre el libro de A.F. y transcribir la entrevista a un dramaturgo local para enviarlo a la revista de la costa.
Es, como dije, día de muertos y quizá la razón por la que no me siento tan viva.
Nos levantamos temprano para ser día libre. L.A. trabaja hasta las cuatro y debía entrar a las nueve, así que me levanté de la cama, fui al baño y después a la tienda por huevo, tomate y leche. No hemos ido al súper y apenas tuvimos para el estricto café mañanero. Desayunamos y como siempre, por la plática, L.A. no terminó el desayuno a tiempo.
Al irse comencé a cambiar algunos muebles del cuarto. Puedo decir con victoria que el horroroso mueble lleno de libretas y hojas ya no está. Ahora ocupa un bonito lugar en la alacena y el amarillo brillante destaca con justicia en otro lado de la sala. Colgué la ropa que recibimos de la lavandería con sólo dos días de retraso, oí las noticias de la radio y hace apenas unos minutos terminé de leer los editoriales de El País, Replicante y Regeneración.
En un par de horas mis jefes me llamaran por Skype desde Mallorca, España para hacer una junta semanal -a partir de hoy- pues ya tienen Internet en su casa. No hay nada para comer y el sol del medio día no alienta a salir al suepermercado, debo escribir un artículo sobre el libro de A.F. y transcribir la entrevista a un dramaturgo local para enviarlo a la revista de la costa.
Es, como dije, día de muertos y quizá la razón por la que no me siento tan viva.
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